Ubicadas en la isla de Iriomote-jima, en Japón, las cascadas Pinaisara se desploman desde una altura comparable a la de la Torre Inclinada de Pisa, formando un torrente que evoca la imagen de una barba ancestral. Rodeadas por la densa selva subtropical de Iriomote, estas caídas de agua son el punto culminante de una aventura que comienza mucho antes: los visitantes reman en kayak entre manglares y caminan por senderos selváticos hasta alcanzar este rincón remoto. El trayecto, tan memorable como el destino, ofrece una inmersión completa en la naturaleza virgen de la isla.
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